No todo en maquillaje tiene que ser caro para funcionar bien. Hay productos en los que sí se nota cuando una fórmula es buena y vale la pena invertir un poco más, pero también hay otros donde pagar el doble o el triple no necesariamente cambia el resultado. Brochas, fijadores de cejas, máscaras de pestañas, productos de labios y primers iluminadores son algunas de esas categorías donde se pueden encontrar verdaderos aciertos sin gastar una fortuna.
Para las brochas, el set Everyday Essentials es una de esas compras que tienen exactamente lo necesario para resolver el maquillaje del día a día. Tal como dice su nombre, reúne las brochas esenciales para rostro y ojos, sin necesidad de tener diez herramientas distintas para conseguir un buen resultado. Son prácticas, versátiles y cumplen perfectamente su función, por lo que cuesta justificar gastar mucho más en un set que, al final, hará prácticamente lo mismo.
En cejas, Superlock de Maybelline es un verdadero acierto y uno de esos productos que se pueden recomendar a ojos cerrados. Mantiene las cejas intactas durante todo el día, algo que sorprendentemente pocos fijadores consiguen, incluso entre las opciones de alta gama.
Las máscaras de pestañas son otra categoría donde no necesariamente vale la pena hacer una gran inversión. Hay opciones de alta gama muy buenas, como Lash Idôle de Lancôme, pero también fórmulas de farmacia que pueden entregar un resultado incluso más convincente. Panorama de L’Oréal es una de ellas: separa y define las pestañas, abre visualmente la mirada y consigue un efecto alargado sin tener que aplicar capa tras capa. Es de esas máscaras que hacen que sea difícil volver a pensar que necesariamente hay que pagar más para conseguir buenas pestañas. Dentro de Maybelline, Lash Sensational también sigue siendo una apuesta segura, especialmente si se busca más volumen y definición.
Con los productos de labios pasa algo bastante lógico: son los primeros que suelen desaparecer del maquillaje. Después de comer, tomar algo o incluso pasar varias horas hablando, el color y el brillo necesitan un retoque, por lo que no siempre tiene mucho sentido gastar demasiado en esta categoría. Maybelline y L’Oréal tienen, en general, muy buenas opciones de labiales, glosses, lip oils y delineadores. Y para quienes buscan ese acabado de labios brillantes y jugosos, el Gloss de KIKO Milano es un acierto.
También hay que hablar de los primers iluminadores, una categoría que ha ganado bastante espacio en los últimos años. El Glumi Lotion de L’Oréal, especialmente en el tono 903, es de esos productos que sorprenden por lo bien que funcionan. Aporta luminosidad, deja la piel con un aspecto fresco y se integra muy bien antes del maquillaje. Además, ha sido considerado un dupe del Glowy Super Gel de Saie, por lo que resulta difícil justificar pagar más cuando se busca justamente ese efecto de piel iluminada.
Eso no quiere decir que todo el maquillaje económico sea igual de bueno ni que nunca valga la pena invertir. Hay productos donde sí se puede notar una diferencia importante, especialmente en bases, correctores, rubores, bronzers y contornos. En ellos, la textura, la pigmentación, la duración y, sobre todo, la manera en que el producto se funde con la piel pueden cambiar bastante el resultado final.
La idea no es comprar barato por ahorrar. Es saber dónde realmente vale la pena gastar y dónde no. Porque cuando un producto consigue hacer exactamente lo que se espera de él —y lo hace bien—, pagar más por la etiqueta deja de tener demasiado sentido.
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