Hubo un tiempo en que era bastante fácil entender el neceser. La crema hidrataba. La base maquillaba. El protector solar protegía del sol. El spray para el pelo fijaba y, con un poco de suerte, conseguía que el peinado llegara intacto al final del día. Ahora pedirle una sola cosa a un producto parece casi poco ambicioso.
Las categorías de belleza llevan un tiempo mezclándose entre sí, pero últimamente las fronteras son cada vez menos claras. El maquillaje quiere cuidar la piel, el skincare quiere funcionar debajo del maquillaje, los productos para el pelo prometen reparar mientras estilizan y hasta el setting spray encontró la manera de involucrarse con el protector solar. La belleza se volvió multitarea.
Haus Labs fue una de las marcas que llevó esta idea directamente a la base de maquillaje. Su Triclone Skin Tech Foundation entrega cobertura, pero además incorpora más de veinte ingredientes asociados al skincare, entre ellos ácido hialurónico, escualano y árnica fermentada. El objetivo ya no es solamente que la piel se vea bien mientras está maquillada. También se espera que la fórmula haga algo por ella mientras la llevamos puesta.
Algo parecido pasó con los correctores. Kosas convirtió su Revealer Concealer en una mezcla difícil de clasificar entre maquillaje y tratamiento para el contorno de ojos, incorporando ingredientes como cafeína y ácido hialurónico. ILIA fue todavía más literal con su Super Serum Skin Tint: cobertura ligera, ingredientes de skincare y protección solar dentro del mismo frasco.
Hace algunos años probablemente habríamos necesitado tres productos para explicar esa rutina. Ahora vienen juntos y no ocurre solamente en maquillaje. K18 presentó AstroLift como un spray para conseguir volumen, pero sería demasiado sencillo dejarlo ahí. La fórmula incorpora el mismo péptido reparador que hizo conocida a la marca y está pensada para trabajar sobre el daño del cabello mientras aporta cuerpo y movimiento. Es decir, el producto que antes tenía como única misión levantar las raíces ahora también quiere participar en la reparación de la fibra.

El pelo tiene que verse bien, pero aparentemente también tiene que aprovechar el tiempo. ONE/SIZE llevó el concepto todavía más lejos con On ’Til Dawn Mattifying Sunscreen Makeup Setting Spray SPF 28. El nombre prácticamente necesita una línea completa porque el producto también intenta hacer una lista completa de cosas: fijar el maquillaje, controlar el brillo y sumar protección solar.
La idea tiene bastante sentido cuando se piensa en uno de los grandes problemas del SPF: sabemos que deberíamos reaplicarlo durante el día, pero hacerlo encima del maquillaje no siempre resulta especialmente práctico. Un spray que se aplica como último paso parece una solución mucho más fácil de incorporar a la cartera.
No significa que todos los pasos anteriores hayan desaparecido —la propia marca recomienda utilizarlo junto a otros productos con SPF y reaplicar la protección solar—, pero sí muestra hasta dónde están empezando a mezclarse categorías que antes vivían bastante separadas.
Saie tomó otro camino con CitySet. Sigue siendo un setting spray, pero además de mantener el maquillaje durante horas incorpora humectantes para ayudar a mantener la hidratación y extracto de mandarina como antioxidante. Fija, refresca y deja un acabado luminoso sin recurrir al alcohol. A esta altura, el clásico “¿para qué sirve?” empieza a necesitar respuestas cada vez más largas. Y probablemente eso tenga bastante que ver con cómo cambiaron nuestras rutinas.
Después de años acumulando pasos —doble limpieza, esencia, sérum, crema, aceite, primer, base, fijador—, empezó a aparecer cierto cansancio frente a la idea de necesitar un producto específico para cada cosa. Las rutinas no necesariamente se hicieron más simples, pero los productos sí empezaron a asumir más responsabilidades.
También es una manera bastante efectiva de justificar una compra. Una base que solamente cubre compite con cientos de bases. Una que además promete hidratar, calmar y mejorar visualmente la piel tiene una historia mucho más larga que contar. Lo mismo ocurre con el pelo, o con los labios. O con prácticamente cualquier categoría de belleza.
Los lip oils son probablemente otro buen ejemplo. No son exactamente gloss, tampoco bálsamo y definitivamente no se venden como un labial tradicional. Dan color, brillo y tratamiento en distintos grados, y en pocos años pasaron de ser una curiosidad a tener un espacio propio dentro de prácticamente todas las marcas. La belleza siempre ha sido bastante buena inventando categorías. Ahora parece más interesada en mezclarlas.
Eso tiene ventajas evidentes. Menos pasos pueden significar rutinas más prácticas, productos más fáciles de llevar y fórmulas que responden mejor a cómo realmente usamos la belleza en el día a día. Aunque también deja una pregunta bastante divertida.
Si la base hidrata, el sérum ilumina, el protector funciona como primer y el setting spray además lleva SPF, ¿en qué momento alguno de ellos puede simplemente hacer su trabajo? Por ahora, aparentemente, ninguno quiere arriesgarse.
Cortesía marca

