Para los fanáticos del maquillaje, elegir el producto adecuado es una decisión sumamente importante. Hay que evaluar factores como precio, calidad, durabilidad y fijación, comparar opciones, leer reseñas y encontrar la fórmula que realmente funciona. Es una ciencia, no es cualquier cosa. Sin embargo, hay ciertos productos en los que no es necesario invertir una gran cantidad de dinero, ni apostar por la marca más viral del momento, para conseguir el acabado deseado. ¿Cuáles son esos productos? ¿Cuándo podemos gastar menos sin sacrificar el resultado? En ISSUE te revelamos el secreto.
Máscara de pestañas
La máscara de pestañas es uno de esos productos donde las alternativas accesibles llevan años demostrando que pueden competir perfectamente con las de alta gama. Volumen, longitud, definición o efecto waterproof se pueden encontrar a precios muy distintos y, además, es un producto que debemos reemplazar con bastante frecuencia una vez abierto. Antes de gastar de más, fíjate en el cepillo y en el efecto que buscas. Marcas como Maybelline o L’Oréal tienen máscaras que se han convertido en favoritas precisamente porque cumplen su función sin necesitar una gran inversión.
Gel de cejas
Si lo que buscas es mantener cada vello en su lugar durante el día, tampoco necesitas gastar una fortuna. En un gel de cejas lo que importa principalmente es que tenga buena fijación, no deje residuos blancos y permita trabajar el pelo sin endurecerlo demasiado. Incluso existen alternativas muy económicas que dejan ese efecto laminado que vemos constantemente en redes sociales. Acá el secreto está mucho más en encontrar una textura y un aplicador que funcionen para tus cejas, que en el nombre que vemos en el envase.


Delineador de labios
Un buen delineador tiene que ser pigmentado, deslizarse con facilidad y permanecer en su lugar, características que hoy encontramos en prácticamente todos los rangos de precio. Es más, este es uno de los productos donde las marcas accesibles ofrecen una enorme variedad de tonos y acabados. NYX, e.l.f. o incluso Essence tienen opciones que permiten definir, rellenar o cambiar ligeramente la forma de los labios sin pagar precios de diseñador. Si vas a invertir más en algo, puede tener mucho más sentido hacerlo en el lipstick que irá encima.
Limpiador facial
Con el skincare tendemos a asumir que una fórmula más cara será automáticamente mejor para nuestra piel, pero el limpiador es un buen ejemplo de que no siempre funciona así. Su principal tarea es quitar la suciedad, el maquillaje, el protector solar y el exceso de grasa sin dejar la piel incómoda o tirante. Además, permanece sobre el rostro durante muy poco tiempo antes de enjuagarse. En vez de buscar el limpiador con más ingredientes o el envase más elegante, prioriza una fórmula suave y adecuada para tu tipo de piel, y reserva tu presupuesto para productos que permanecen sobre ella todo el día.
Bálsamo labial
Puede venir en un estuche estéticamente lindo, tener el aroma perfecto y convertirse en el producto estrella de tu cartera, pero si hablamos estrictamente de hidratar los labios, un bálsamo tampoco necesita costar demasiado. Fórmulas muy sencillas pueden ser suficientes para mantener la hidratación y proteger los labios de la resequedad. Eso sí, acá marcamos una diferencia: si buscas color, un tratamiento específico o un acabado particular, pagar más puede tener sentido. Para la hidratación del día a día, lo básico suele ser suficiente.
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