Una rutina de skincare no tiene que ser larga para funcionar. De hecho, sumar productos sin saber realmente para qué sirven puede ser menos útil que tener pocos pasos bien elegidos. Entre tendencias, recomendaciones virales y nuevos lanzamientos, es fácil terminar sumando ingredientes o hábitos que no necesariamente necesita nuestra piel. Estas son cinco red flags que vale la pena revisar antes de seguir agregando productos al cosmetiquero.
1. No usar protector solar
No importa cuántos sérums o cremas tenga una rutina si durante el día falta protector solar. La exposición a la radiación UV está relacionada con el fotoenvejecimiento y la aparición de manchas, por lo que la protección debería ser un paso diario, no algo reservado para los días de playa o verano. Lo ideal es aplicarlo todas las mañanas como último paso de la rutina de skincare y reaplicarlo cuando haya exposición prolongada al sol. Si hay un producto que merece un lugar fijo en la rutina, es este.
2. Usar activos por moda
Retinol, vitamina C, ácido glicólico, ácido salicílico y otros activos aparecen constantemente en redes sociales, pero que un ingrediente esté en todas partes no significa que nuestra piel lo necesite. Comprar un producto solo porque se volvió viral puede volver una rutina demasiado agresiva o provocar irritación. Antes de sumar un activo, conviene preguntarse qué problema queremos tratar y si realmente necesitamos ese ingrediente. Una buena rutina no debería construirse a partir de tendencias, sino de las necesidades reales de tu piel.
3. Cambiar de producto cada semana
Si cada semana aparece un nuevo sérum y dejamos el anterior para probarlo, es difícil saber qué está funcionando. Muchos productos necesitan un tiempo de uso constante para mostrar resultados y cambiar continuamente de rutina también puede aumentar la irritación en nuestro rostro. Lo mismo pasa cuando sumamos varios productos nuevos al mismo tiempo: si la piel reacciona, será mucho más difícil identificar cuál fue el responsable. En skincare, la novedad no siempre es mejor.


4. Tener muchos productos, pero no exfoliar
Una rutina puede tener limpiador, sérum, crema, contorno de ojos y mascarilla, pero eso no significa que esté completa. La exfoliación puede ayudar a retirar células muertas acumuladas en la superficie de la piel y mejorar su textura. Eso sí, no significa exfoliar todos los días ni usar productos demasiado agresivos. La frecuencia depende del tipo de exfoliante y de cómo responde cada piel. La red flag está en acumular productos sin considerar este paso cuando realmente podría ser beneficioso para nuestra rutina.
5. Dormir con maquillaje
Es probablemente una de las red flags más fáciles de evitar. Durante el día, la piel acumula maquillaje, protector solar, sudor y suciedad, por lo que llegar a la noche y simplemente acostarse no debería ser parte de la rutina. Retirar el maquillaje y limpiar la piel antes de dormir permite comenzar la noche con el rostro limpio. Y tampoco es necesario convertirlo en un ritual de diez pasos: una buena limpieza y los productos que realmente necesita la piel son suficientes.
Cortesía marca

