La nostalgia está teniendo un muy buen año. La moda lleva varias temporadas entrando y saliendo de sus propios archivos, productos que creíamos descontinuados reaparecen con packaging nuevo y, en pleno 2026, hasta el 2016 ya parece lo suficientemente lejano como para provocar cierta añoranza. Hay cosas que hace cinco años habríamos considerado definitivamente pasadas de moda y que hoy volvemos a mirar con bastante menos prejuicio. Y la belleza, por supuesto, no iba a quedarse fuera.
Hemos visto cómo el full glam, los smoky eyes y un maquillaje mucho menos preocupado de parecer “natural” empezaron a regresar a las pasarelas. Gucci Fall/Winter 2026 fue una de las imágenes más claras: ojos oscuros, contour visible, pestañas cargadas y una cara que no intentaba parecer simplemente más descansada. El maquillaje volvía a cambiar el rostro. Ahora las marcas están respondiendo desde el cosmetiquero. Frost, chrome, foil, duochrome, multichrome. Acabados que hace algunos años parecían atrapados en otra década vuelven a protagonizar lanzamientos completos.
MAC acaba de recuperar sus icónicos Frost Lipsticks y, para muchas, probablemente no necesiten demasiada presentación. Hubo una época en que éramos fanáticas de esos labiales perlados que cambiaban según la luz y que, inevitablemente, terminaban acumulándose en más de un tono dentro del neceser.
La nueva colección recupera ese acabado que marcó los 90 y comienzos de los 2000, mezclando colores nuevos con nombres de su archivo. Entre ellos está Spanish Fly, un marrón cálido, casi chocolate, con un reflejo azulado que aparece cuando le llega la luz. Difícil confundirlo con un lip balm. Hace algunos años probablemente habríamos encontrado uno al fondo del cajón -y lo más probable- vencido. Hoy MAC lo vuelve a poner sobre el mostrador.
Durante buena parte de la era clean, el brillo sobrevivió en lugares bastante seguros: iluminador sobre el pómulo, champaña en el lagrimal y un poco de gloss . Para todos los días reinaban las pieles luminosas, los labios nude y suficientes sombras café como para llenar varias paletas prácticamente iguales. Funcionaban, claro. Era difícil equivocarse.


Pero después de tantos años intentando comprar “el café perfecto”, quizás volver a encontrarse con una sombra azul tiene algo de descanso. Urban Decay parece haber pensado lo mismo. Sus nuevos Chrome Melts llevan el regreso del brillo directamente a los ojos con acabados foil, duochrome y multichrome que cambian según la luz y dejan un efecto casi líquido sobre el párpado.
Que sea Urban Decay tampoco es casualidad. Durante años, abrir una de sus paletas significaba encontrarse con violetas, verdes, azules, glitter y algún color que probablemente se usaría dos veces al año. No importaba, daba gusto tenerlo. Después llegaron las paletas nude. Muchas.
Chrome Melts recupera algo de esa época en que comprar maquillaje no siempre tenía que ser una decisión sensata. A veces podía ser simplemente elegir la sombra con el color más lindo, aunque se quedara meses en el cosmetiquero sin usarla.
Dior también está llevando el metalizado hacia un lugar bastante más pulido. Plata, glitter y reflejos han aparecido sobre pieles mucho más limpias en sus propuestas recientes, demostrando que esta vuelta tampoco exige reconstruir exactamente una cara de 2001. Y probablemente ahí esté la gracia.
El metalizado de ahora convive con todo lo que quedó del clean look: bases más ligeras, piel menos cubierta, texturas más cómodas. Y no queremos necesariamente maquillarnos como hace veinte años. Algunas cosas funcionan mejor como recuerdo. Lo que sí parece volver es una relación más entretenida con el producto. Durante los últimos años le pedimos bastante al maquillaje. La base tenía que maquillar y hacer skincare. El labial debía hidratar. El blush venía con activos. Casi cualquier lanzamiento necesitaba explicar qué problema solucionaba antes de decirnos de qué color era.
La Fashion Week viene mostrando la misma dirección. Metalizados, glitter, delineados gráficos y pestañas más teatrales acompañan un maquillaje que vuelve a ocupar espacio dentro del look. No necesariamente más pesado ni más complicado, pero sí menos preocupado de verse natural.
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