La simpleza es compleja y aunque son conceptos antagonistas, la suma de sus partes logra la ecuación perfecta. Porque la excelencia de una tela radica en su pureza, y si esta acompaña a un traje sastre, de increíble factura y mejor etiqueta, el resultado se torna solemne. Dominik Sadoch hace gala del paradigma, entre simple y complejo, y presenta un look cool y moderno.

Fotografías Ben Lamberty

Edición de moda Seppe Tirabasi

Texto Pía Schleede

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