Hay lugares que terminan siendo mucho más que un destino. Se convierten en una estética, una sensación, incluso en una forma particular de recordar un viaje. El Lago de Como es uno de ellos: sus montañas, la luz sobre el agua, las villas históricas y esa particular manera italiana de entender el tiempo construyen una imagen que permanece incluso después de haberlo dejado atrás.
Quizás por eso algunos de los mejores souvenirs no parecen souvenirs. En lugar de reproducir literalmente un lugar, buscan capturar aquello que lo hace reconocible. Esa es precisamente la idea detrás de la nueva colaboración entre L.G.R y Grand Hotel Tremezzo, que llega a su tercera edición con una pieza creada exclusivamente para el hotel.
El protagonista es Asmara II, uno de los modelos de L.G.R, reinterpretado para esta colaboración con una montura Havana Maculato y cristales Brown Gradient. La combinación de tonos cálidos dialoga con los colores del paisaje del Lago de Como y con la atmósfera del propio hotel, haciendo que el entorno no sea simplemente el escenario de la colaboración, sino parte de su diseño.
Y ahí está lo interesante. Los anteojos no intentan representar el lago de manera literal. No hay una postal ni un logo sobredimensionado. Hay una traducción más sutil: el color de la montura recuerda a la calidez del paisaje, mientras que los cristales entes degradados evocan los cambios de luz sobre el agua. El resultado es un objeto que parece haber absorbido algo del lugar en el que fue creado.


También hay una conexión natural entre ambas casas. L.G.R construye su identidad alrededor de la fabricación artesanal italiana y de un proceso que mantiene una fuerte relación con el trabajo manual. Esta edición de Asmara II está hecha a mano en Italia, con especial atención a los materiales y los detalles. Grand Hotel Tremezzo, por su parte, lleva más de un siglo construyendo una identidad ligada al paisaje, la historia y una determinada idea de hospitalidad italiana.
El encuentro entre ambos no parece entonces una colaboración pensada únicamente para poner dos nombres sobre un mismo producto. Es, más bien, una conversación entre dos formas de entender la belleza: una desde el diseño y la artesanía, otra desde la experiencia de habitar un lugar.
Incluso el packaging continúa esa idea. El estuche fue desarrollado especialmente para la colaboración y combina los códigos visuales de L.G.R y Grand Hotel Tremezzo, convirtiendo el objeto completo en una pieza que busca conservar algo de la experiencia más allá del viaje.
En tiempos en que viajar también significa fotografiar, compartir y coleccionar imágenes, existe algo interesante en poder llevarse una experiencia de una manera menos inmediata. No una fotografía más en el teléfono, sino un objeto que pueda volver a formar parte de la vida cotidiana.
Porque quizás esa sea la nueva manera de entender un souvenir: no como algo que recuerda dónde estuvimos, sino como algo que consigue hacernos volver, aunque sea por un instante.
L.G.R x Grand Hotel Tremezzo está disponible exclusivamente en Sense of Lake, la boutique del hotel. La colección transforma así un paisaje en algo que puede usarse, llevarse y, con el tiempo, convertirse en parte de nuestra propia memoria.
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