En febrero de 2025, Sabato De Sarno dejó la dirección creativa de Gucci después de dos años al frente de la casa italiana. Había llegado en 2023, tras más de una década en Valentino, para tomar las riendas de una de las marcas más importantes y observadas de la industria. Su salida cerró una etapa breve, pero especialmente relevante dentro de su carrera.
Ahora, más de un año después, De Sarno vuelve a ocupar una dirección creativa. Y esta vez, bastante lejos de Milán. El diseñador italiano fue nombrado director creativo de Icicle, la firma china fundada en Shanghái, donde estará a cargo de las colecciones de mujer y hombre, además de accesorios y eyewear. Su primera colección será la de otoño-invierno 2027-28.
El cambio de Gucci a Icicle no deja de llamar la atención. No se trata de otra gran casa italiana o francesa, sino de una marca que, aunque todavía no tiene el mismo reconocimiento global, lleva años construyendo una identidad propia.
Fundada en 1997, Icicle trabaja alrededor de una filosofía que denomina “natural way”, basada en la relación entre las personas y la naturaleza y en el uso de materiales naturales. Su propuesta es más silenciosa y minimalista, bastante alejada de los códigos históricos y altamente reconocibles de Gucci. Al mismo tiempo, la marca ha ido construyendo un puente entre China y Europa, con presencia tanto en Shanghái como en París. Y ahí está buena parte del interés de este nombramiento.
De Sarno llega a una marca que está en plena expansión internacional. Icicle ya cuenta con más de 200 puntos de venta y recientemente debutó en el calendario oficial de Paris Fashion Week. La llegada de un diseñador con experiencia en casas como Valentino y Gucci parece responder a esa búsqueda por consolidar una identidad que pueda trascender el mercado chino sin perder sus raíces.
El contexto también importa. En abril de este año, Kering adquirió una participación minoritaria en ICCF, el grupo al que pertenece Icicle, a través de su iniciativa House of Wonders. El acuerdo busca combinar el conocimiento del mercado chino de ICCF con la experiencia internacional de Kering en áreas como desarrollo de marca, operaciones y artesanía.
En este escenario, De Sarno parece llegar en un momento clave para la compañía. Pero también para él. Después de Gucci, el diseñador se enfrenta ahora a un proyecto que parte desde un lugar muy distinto y que todavía tiene espacio para definir hacia dónde quiere crecer.
De hecho, esa diferencia fue parte de lo que lo atrajo. De Sarno ha destacado su conexión con la filosofía de Icicle, especialmente con la importancia que la marca da al origen de los materiales y a la artesanía. Más que trasladar los códigos de una casa a otra, el desafío será entender qué puede aportar a una firma que tiene una historia y una sensibilidad propia.
Su nombramiento también habla de cómo está cambiando el mapa de la moda. Durante décadas, París, Milán y Londres concentraron gran parte de las grandes oportunidades creativas de la industria. Hoy, Shanghái aparece con cada vez más fuerza como un punto desde donde también se puede construir una marca con ambición internacional.
Para Icicle, contar con De Sarno significa sumar la experiencia de alguien que conoce desde dentro el funcionamiento de las grandes casas europeas. Para el diseñador, significa empezar otra vez, esta vez desde una marca china que todavía está escribiendo buena parte de su historia.
Cortesía marca
