Para Summer 2027, Bottega Veneta aborda el cambio de estación como algo que va más allá de la temperatura. Bajo la dirección creativa de Louise Trotter, la colección explora cómo se transforma el cuerpo con la llegada del verano, cuando desaparecen las capas y vestirse se convierte en un ejercicio de mayor libertad. Desde Milán, una ciudad donde el paso de las estaciones se manifiesta en la luz, el paisaje urbano y las formas de habitar sus espacios, la maison desarrolla una propuesta que entiende la moda como una extensión del movimiento y su adaptación a distintos entornos. En este contexto, la ligereza no implica renunciar a la estructura: Trotter construye prendas que conservan la precisión característica de la firma, pero incorporan siluetas más relajadas, dinámicas y en sintonía con la fluidez del verano.
Uno de los grandes protagonistas vuelve a ser el Intrecciato, el código más reconocible de Bottega Veneta, que en esta ocasión amplía sus posibilidades. Más allá del clásico tejido de cuero presente en sus bolsos, Trotter lo incorpora a abrigos, accesorios y otras piezas en las que el entramado parece descomponerse para adquirir nuevas formas y explorar distintas posibilidades de expresión. Así, una técnica profundamente ligada a la identidad de la maison encuentra nuevas maneras de manifestarse sin perder su esencia.
Si algo define esta colección es la relación entre el verano y el movimiento. Los flecos largos, los tejidos abiertos y las faldas de siluetas cambiantes acompañan el desplazamiento natural del cuerpo y transforman cada paso en parte de la propuesta. El resultado es una moda que necesita del movimiento para revelar todas sus posibilidades, en una temporada donde la libertad se convierte en un principio central. Incluso el cuero, uno de los materiales históricamente asociados a la maison, adquiere una apariencia más ligera. Las prendas conservan la construcción y la precisión propia de la firma, pero dialogan con materiales livianos y nuevas texturas que renuevan su lenguaje para Summer 2027.


A esta propuesta se suma una paleta cromática en la que los tonos neutros conviven con sutiles apariciones de color. Amarillos suaves, lilas delicados y naranjas aportan matices a una colección que mantiene una elegancia discreta sin renunciar a la identidad característica de Bottega Veneta. No se trata de recurrir al exceso para captar la atención, sino de explorar las posibilidades de cada diseño: la caída de un tejido, la manera en que una silueta responde al movimiento o la transformación de una textura al entrar en contacto con el cuerpo. En esos detalles reside el impacto visual de la propuesta.
La artesanía también ocupa un lugar central. El trabajo manual, los tejidos abiertos y las técnicas que forman parte del legado de la maison se adaptan a una nueva temporada sin perder su valor. La tradición no desaparece, sino que encuentra otras formas de expresión a través de materiales más livianos y siluetas que permiten una mayor libertad de movimiento. De esta manera, Louise Trotter retoma los códigos que hacen reconocible a Bottega Veneta y los lleva hacia una visión más fresca, fluida y relajada, en la que cada prenda acompaña el movimiento natural del cuerpo. Para Summer 2027, el verano se convierte así en una oportunidad para explorar nuevas proporciones, texturas y formas de vestir, manteniendo la artesanía y la identidad de la firma como punto de partida.
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