Si alguna vez te has preguntado cómo se vería el mundo de Victoria Beckham convertido en un lugar, la respuesta está en el número 150 de Mercer Street. La diseñadora acaba de abrir su primera tienda permanente en Nueva York y eligió SoHo para hacerlo. Pero más que sumar una nueva dirección a su lista, el espacio funciona como una entrada directa a la estética que ha construido durante casi dos décadas: ropa, accesorios, zapatos, belleza y fragancias reunidos por primera vez bajo un mismo techo en la ciudad.
La elección de Nueva York tampoco es casual. Fue ahí donde Beckham presentó su primera colección en 2008, cuando su transición de ícono del pop a diseñadora todavía era observada con bastante escepticismo. 18 años después, vuelve con una marca consolidada y una tienda propia. En el camino amplió su propuesta mucho más allá de los vestidos con los que comenzó: llegaron los accesorios, las prendas de cuero, Victoria Beckham Beauty en 2019 y, finalmente, las fragancias. Incluso la propia Beckham ha descrito Londres y Nueva York como dos ciudades que se han convertido en hogar para sus marcas.
Y la palabra hogar es importante. Para crear la tienda trabajó con el artista Alexander May y Ole Lund de LNP, tomando elementos de su flagship de Dover Street en Londres, pero sin intentar copiarla. El edificio conserva parte de la arquitectura propia de SoHo y en su interior destaca el mármol claro, la madera, el terciopelo, los acabados de laca y los rieles de ropa de latón hechos especialmente para el espacio. En la entrada, una lámpara Fontana Arte diseñada por Gio Ponti en los años 30 nos entrega una primera pista: acá todos los detalles están sumamente pensados.
Otra referencia importante es Tamara de Lempicka. La pintora polaca y su universo de Art Déco ya han inspirado anteriormente las colecciones de Beckham y ahora también están presentes en el diseño de la tienda, especialmente en la mezcla de líneas más rígidas con materiales suaves como el terciopelo. El resultado está lejos de ser una de esas boutiques excesivamente perfectas en las que da miedo tocar algo. Beckham quería un espacio íntimo, cálido y cercano a un “home away from home”, con sofás, cortinas y piezas que perfectamente podrían pertenecer a una casa.


Obviamente, también está todo lo que queremos mirar y comprar. La tienda presenta la colección Otoño Invierno 2026 junto a accesorios, zapatos y anteojos, además del nuevo Sloane Frame Bag y los Harlow Mules. A eso se suman las fragancias y Victoria Beckham Beauty, logrando que el espacio funcione como una representación mucho más completa de la marca de lo que podría ser una tienda dedicada solo a la ropa.
Esta apertura va mucho más allá que la idea de una nueva tienda en Nueva York. Victoria Beckham lleva años construyendo una estética tan reconocible que hoy puede trasladarla desde un vestido hasta un lipstick, un perfume o un interior. En Mercer Street no solo vende productos: presenta todos esos códigos juntos y demuestra hasta dónde ha crecido una marca que comenzó con una pequeña colección de vestidos en la misma ciudad. Si queríamos saber cómo se ve el mundo de Victoria Beckham, ahora tiene dirección.
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