Hay lugares que cuentan la historia de una firma y otros que consiguen hacerla tangible. Prada Galleria, el nuevo proyecto de la maison en la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán, busca precisamente eso. Lejos de ser una boutique ampliada o un museo tradicional, el espacio se despliega a lo largo de ocho niveles donde la moda, la arquitectura, el archivo, el arte, la gastronomía y la hospitalidad conviven para demostrar que Prada es mucho más que lo que presenta sobre una pasarela.
La ubicación tampoco es casual. Fue precisamente en este lugar donde, en 1913, Mario Prada fundó Fratelli Prada, la tienda que daría origen a una de las casas italianas más influyentes del último siglo. Más de cien años después, la firma regresa a ese punto de partida para convertirlo en una experiencia que va más allá de la compra. Aquí, la historia no permanece encerrada detrás de una vitrina, sino que funciona como punto de partida para explorar nuevas formas de entender el universo de la maison.
Pradasphere: una puerta al archivo
Uno de los grandes protagonistas del proyecto es Pradasphere, la primera exposición permanente dedicada íntegramente a la maison. Instalada en el piano nobile de la Galleria, recorre la trayectoria de Prada desde sus orígenes, en 1913, hasta la actualidad, a través de tres capítulos: Origins, Evolution y Perspectives.
La exposición retoma un concepto que la firma ya había explorado en muestras temporales, con ediciones en Londres y Hong Kong en 2014 y una posterior presentación en Shanghái en 2023. Ahora, sin embargo, encuentra un hogar definitivo en el mismo lugar donde comenzó la historia de la casa italiana.
El recorrido reúne objetos, accesorios, prendas y piezas históricas que permiten seguir la evolución de Prada, junto con proyectos artísticos y propuestas más recientes. La intención no es simplemente reunir sus grandes éxitos, sino mostrar cómo la firma ha construido una identidad capaz de transformarse con el tiempo sin perder sus códigos. Más que una retrospectiva, Pradasphere propone observar el archivo como una herramienta para entender el presente y anticipar nuevas posibilidades.


Prada ya no es solo una tienda
La propuesta se extiende a lo largo de ocho niveles que reúnen experiencias diversas. Las boutiques de mujer y hombre conviven con Pradasphere, espacios privados, propuestas culturales y Marchesi 1824, la histórica pastelería milanesa vinculada al grupo Prada. El resultado es un lugar donde la visita puede tomar distintas formas y extenderse más allá de las compras.
La boutique femenina, además, incorpora categorías vinculadas con los viajes, el hogar y la belleza, ampliando la oferta tradicional de la firma. La intención es construir un universo en el que el visitante no solo pueda adquirir productos, sino también acercarse a los códigos estéticos y culturales que definen a Prada.
La apuesta resulta especialmente interesante en un momento en que las grandes casas de moda están replanteando el papel de sus espacios físicos. Restaurantes, cafés, exposiciones y propuestas culturales se han convertido en extensiones de sus universos creativos, transformando las tiendas en destinos que ofrecen algo más que una experiencia comercial. Prada Galleria sigue esa dirección, pero lo hace desde un lugar estrechamente ligado a su propia historia.
Quizás la mayor contradicción de Prada Galleria sea también la más fiel a la identidad de la firma: es un proyecto profundamente conectado con el pasado, pero que no parece interesado en quedarse atrapado en él. Porque, en ocasiones, mirar hacia atrás no significa buscar refugio en la nostalgia, sino encontrar nuevas formas de avanzar. Y Prada parece entender su historia precisamente de esa manera: no como un capítulo cerrado, sino como un archivo vivo desde el que seguir construyendo su futuro.
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