En el distrito nueve de París de encuentra Les Galeries Lafayette Haussmann, unos almacenes que reciben alrededor de 55 mil visitantes por día, siendo el mayor espacio comercial de Occidente. Opulencia, estilo y tradición. Ahí convergen las firmas de alta gama, entre luces despampanantes y escaparates que hacen alarde de la excelencia. Ahí también, abrió el nuevo pop-up de Jacquemus. Lejos de aquellas boutiques itinerantes de 72 horas, esta detiene el paso del tiempo mediante una experiencia protagonizada por la máxima comodidad. Los rosas y celestes previos quedan abnegados al pasado y el blanco se hace presente; por momentos, con dejos vintage que evocan los 60 y por otros, con la contemporaneidad de Le Chiquitito. Con la calidez de un hogar, la tienda abre sus puertas para sentarse en el piso o sobre las almohadas sobrepuestas. Por supuesto, en la imperante tonalidad de Le Papier: blancos, blancos invierno, blancos y beiges y blancos y cremas.
La sobriedad fresca y segura de Jacquemus se convierte en una visita de ensueños, envolvente y acogedora. Las paredes, el cielo raso e incluso el suelo están cubiertos de almohadas o tejidos acolchados. También los muebles y las repisas. Almohadas extragrandes que invitan a caminar descalza o saltar tal como una niña o niño pequeño en la cama de los padres. La inocencia habita el lugar de una manera silenciosa, casi omnipresente. Mirando el pasado con sutileza y capturando la esencia de la Provenza a través de materiales originarios del sur de Francia. Los campos de lavanda, los acantilados de piedra caliza y los viñedos de la zona se transforman en textiles que cimentan las bases de la casa. Bueno, a decir verdad, en un solo material. Una continuidad espacial que es obra de AMO, un estudio de investigación y diseño que aplica el pensamiento arquitectónico más allá de cualquier limite.
Cortesía de Jacquemus
Desde cojines que recuerdan a los textiles de Provenza hasta terracruda, un material a base de arcilla que evoca el paisaje del sur de Francia, y que, por cierto, recubrió el pop-up de Jacquemus en Selfridges. Las paredes, las puertas, el probador y escaparates están tapizados con cojines blancos, transmitiendo una tranquilidad incauta y el confort de un día en la cama. Un textil aplicado a mano y con irregularidades que soslayan una artesanía natural, minimalista y sobria. Desde la ventana se observan los asientos – igual – acolchados y enmarcados precisamente ahí para evocar aquella seguridad hogareña, invitando a las personas a sentirse en casa incluso estando dentro de uno de los mayores centros comerciales. Y entre tanto blanco y beige, tan solo un par de diseños destacan con rosas fuertes o cafés que se salen del margen.
Cortesía de Jacquemus




