El reciente paso de Margot Robbie por la alfombra roja reactivó una de las joyas más icónicas del siglo XX: el Taj Mahal Diamond. La actriz lo lució en una premiere internacional, convirtiendo la pieza histórica en el protagonista del look. Más allá del impacto visual, la elección llamó la atención por su carga simbólica. En un contexto dominado por joyas nuevas y diseños pensados para generar viralidad en redes sociales, Robbie optó por una pieza de archivo con una historia compleja y profundamente ligada a la cultura, el poder y el amor. No se trató de un detalle nostálgico, sino de una fórmula precisa: traer el pasado al presente sin necesidad de adaptarlo a una tendencia.
El Taj Mahal Diamond tiene un origen bastante remoto al inicio de Hollywood. La piedra viene de la India y está asociada a la tradición mogol, con una inscripción que hace referencia a la permanencia del amor. En 1972, Richard Burton adquirió el diamante y se lo regaló a Elizabeth Taylor por su cumpleaños número 40. Después de esto, Cartier diseñó el collar que transformó la gema en una pieza icónica, pensada especialmente para la actriz. Desde entonces, el collar quedó fusionado a la imagen pública de Taylor y a su estilo personal, marcado por relaciones intensas, gestos icónicos y una manera de entender las joyas como extensión de la identidad.
Cortesía marca


Tras la muerte de Elizabeth Taylor en 2011, el Taj Mahal Diamond fue subastado en Nueva York como parte de su colección personal de joyas, rodeando un valor cercano a los nueve millones de dólares. La pieza fue adquirida por un coleccionista privado y desde entonces ha sido vista en muy pocas ocasiones, lo que explica el impacto de su reaparición. Para esta ocasión, el collar fue prestado especialmente para Margot Robbie, marcando una de las pocas veces en que la joya vuelve al espacio público desde Elizabeth Taylor. Su uso confirma el interés actual por piezas históricas con un gran valor patrimonial.
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