La salida de Niclas Di Felice de Courrèges marca el cierre de una etapa breve, pero intensa, dentro de la firma francesa. En un comunicado, el diseñador expresó su agradecimiento al grupo Artemis y, en particular, a François Pinault y François-Henri Pinault por la confianza depositada en su trabajo. Su decisión de dar un paso al costado responde a la necesidad de enfocarse en proyectos personales, dejando abierta la interrogante sobre su próximo movimiento en la industria.
Formado en La Cambre, Di Felice asumió la dirección creativa de la casa en 2020, en un contexto particularmente adverso para la moda. Antes de ese nombramiento, había construido una carrera silenciosa pero sólida colaborando con figuras clave como Nicolas Ghesquière en Balenciaga y Louis Vuitton, así como con Raf Simons en Christian Dior. Ese recorrido le permitió desarrollar una mirada precisa, que más tarde trasladaría a su propia interpretación de Courrèges.
Cortesía marca


Su debut coincidió con los confinamientos globales, pero incluso en ese escenario logró instalar una propuesta clara: sensualidad futurista con espíritu nocturno. A medida que el mundo reabría, su visión encontró un terreno fértil, amplificándose a través de desfiles convertidos en experiencias inmersivas. La ropa —minifaldas de vinilo, siluetas ceñidas, guiños espaciales— dialogaba con una puesta en escena vibrante que conectaba con una generación atraída por la estética clubber y la energía de la pista de baile.
Durante su paso por la marca, Di Felice no solo revitalizó códigos históricos vinculados a André Courrèges, sino que también consolidó un lenguaje propio, reconocible y coherente. Su última colección, presentada en París, funcionó como una especie de despedida narrativa: una secuencia que imaginaba un día completo en la vida de una mujer Courrèges. Más que un cierre abrupto, su partida deja la sensación de una historia cuidadosamente editada, que ahora se interrumpe justo cuando había alcanzado plena madurez creativa.
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