La nueva colaboración entre Versace y Onitsuka Tiger llega en un momento clave para la casa italiana. Frente al cambio de dirección creativa liderado anteriormente por Dario Vitale, la maison comienza a marcar un rumbo más estratégico, donde las colaboraciones toman protagonismo como herramienta de renovación. En ese contexto, esta alianza funciona como un mensaje claro de hacia dónde se está moviendo Versace. No es solo una cápsula, sino parte de una nueva etapa que busca conectar con códigos más actuales, sin dejar de lado su identidad reconocible.
La propuesta se centra en el modelo Tai-Chi de Onitsuka Tiger, reinterpretado bajo el lenguaje de Versace. El resultado es un calzado inesperado entre zapatilla y slipper, con una silueta más delgada que nos recuerda a la estética de una bailarina. En el diseño, incorpora elementos clásicos de la casa italiana como la Medusa, además de materiales más trabajados como el cuero y el ante, incluyendo versiones con acabados metalizados. La campaña, fotografiada por Frank Lebon, refuerza esta lectura con una imagen más directa y menos rígida.
Cortesía Versace


Presentada originalmente durante la colección Primavera Verano 2026 en la Pinacoteca Ambrosiana, la colaboración fue adelantada en pasarela como teaser y ahora se lanza oficialmente en abril de este año. Su llegada calza con el boom de las zapatillas ultra delgadas, alineándose con una tendencia que hoy domina el mercado. Al mismo tiempo, confirma cómo las marcas deportivas están elevando su posicionamiento apuntando a un segmento más alto, y cómo las colaboraciones siguen siendo la vía más rápida para generar impacto en la industria actual.
Cortesía Versace

