Alaïa ha decidido sorprender este año, adentrándose en un territorio hasta ahora ajeno para la maison: el denim. Por primera vez en sus 62 años de historia, bajo la dirección de Pieter Mulier, la casa presenta una colección dedicada a este material, con siluetas que van desde pantalones acampanados y bootcut hasta palazzo, balloon y straight. A esto se suman jumpers, camisas, faldas, tops y chaquetas, con diversas opciones de lavados y proporciones. Una propuesta que traslada su obsesión por la silueta a una prenda cotidiana, presente en prácticamente todos los clósets del mundo.
La campaña nos traslada a un espacio limpio y minimalista, donde el foco está puesto exclusivamente en los jeans. Sin más ropa que sus jeans, Mona Tougaard aparece como figura protagonista, reforzando la idea del denim como una segunda piel. Fotografiada por Sam Rock, la serie presenta también a otras modelos que la acompañan, aunque sin mostrar sus rostros, desplazando toda la atención hacia la silueta y la prenda. Una vez más, vemos el sello de Alaia: imágenes directas, iluminadas, limpias y elegantes.
Cortesía Maison Alaïa


La confección de la colección se realizó en Japón, donde el denim fue trabajado con técnicas como el rope-dye, que permite una mayor profundidad en el color, junto a procesos de sobreteñido, lavado manual y corte láser de alta precisión. Más que un énfasis en la durabilidad, estos métodos responden a una búsqueda estructural: cada prenda está pensada para adaptarse y definir la silueta con exactitud, trasladando los detalles técnicos de la maison a un material históricamente asociado a lo cotidiano.
Cortesía Maison Alaïa


