Del 23 al 25 de octubre, París vuelve a convertirse en uno de los principales escenarios del arte contemporáneo con una nueva edición de Art Basel. La feria reúne a 211 galerías de 41 países en el Grand Palais, pero su propuesta va mucho más allá de las obras que se exhiben bajo su techo. Durante estos días, distintos espacios de la ciudad se transforman en escenarios artísticos, mientras marcas de moda y belleza desarrollan proyectos que conectan sus universos creativos con la cultura.
Una de las iniciativas más interesantes llega patrocinada por Miu Miu, colaboradora oficial del programa público de esta edición. La maison presenta Geste de Consolation, un proyecto de la cineasta francesa Alice Diop en el Palais d’Iéna. A través de fotografía, cine, escultura, poesía, danza y performance, la propuesta reúne distintas voces artísticas femeninas en un recorrido que reflexiona sobre la memoria, el cuidado y las formas de representación. La experiencia estará abierta al público entre el 21 y el 25 de octubre.
La relación entre arte y belleza también ocupa un lugar destacado. Guerlain presenta L’Heure des possibles, una exposición vinculada al universo de su emblemática fragancia L’Heure Bleue, en su espacio de los Campos Elíseos. La muestra reúne obras de artistas como James Turrell, Ugo Rondinone y Laure Prouvost, y explora la relación entre percepción, luz y tiempo. Una manera de trasladar el lenguaje de la perfumería a una experiencia visual y sensorial.


Louis Vuitton también tendrá un stand protagonista en el Grand Palais con una retrospectiva dedicada a Artycapucines, el proyecto que desde 2019 invita a artistas contemporáneos a reinterpretar el bolso Capucines. La exposición reunirá creaciones de 14 artistas junto a obras que permiten entender el vínculo entre cada pieza y su autor. Entre las novedades estará una colección inspirada en Keith Haring, cuyas figuras, corazones y trazos característicos llegan a una colección de bolsos. La propuesta convierte un accesorio en un punto de encuentro entre arte contemporáneo, diseño y artesanía.
La ciudad también se convierte en una galería al aire libre. El programa público de Art Basel se extiende por nueve espacios emblemáticos, con esculturas e instalaciones que acercan el arte a quienes recorren París. Entre ellas destacan tres esculturas monumentales de bronce de Tracey Emin, instaladas en la explanada del Trocadéro, y LOVE Wall, de Robert Indiana, en la Place Clemenceau. En la avenida Winston-Churchill, distintas obras se fusionan con la arquitectura de la ciudad y con el movimiento cotidiano de sus visitantes.
Más que concentrar la atención en una única feria, Art Basel propone una manera distinta de recorrer París, en la que una visita a una exposición puede continuar con una instalación urbana o un proyecto impulsado por una casa de moda. El resultado es una ciudad donde el arte deja de estar limitado a los museos y se integra en la experiencia cotidiana, conectando disciplinas que comparten una misma búsqueda: explorar nuevas formas de mirar y entender el mundo.
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