Con un aire siempre artístico, Coachella Valley Music and Arts Festival se ha consolidado como uno de los festivales de música más grandes del mundo, con más de 20 años de historia. Fue en 1999 cuando abrió sus puertas, con el objetivo de convertirse en el equivalente estadounidense de festivales europeos como Glastonbury Festival. Y no solo el estilo de artistas y la organización se inspiraron en este modelo, sino también la estética del público.
Desde sus inicios, el vestuario ha sido parte fundamental de la experiencia. Aunque con los años las tendencias han evolucionado y diversificado, el estilo boho se mantiene como un elemento constante dentro del imaginario del festival.
Con la masificación de redes sociales, además del lineup, el estilismo ha adquirido un protagonismo cada vez mayor, transformándose en un fenómeno digital esperado temporada tras temporada. Meses de preparación e inspiración se condensan en tres días de festival, donde los más fieles a la estética Coachella incorporan el boho chic en todo su esplendor. Inspirado en el entorno desértico, predominan los tonos tierra y blancos, junto a elementos como botas cowboy, flecos, tejidos y capas.
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El estilo boho se ha convertido, así, en un verdadero statement del festival. Referentes como Vanessa Hudgens y Alessandra Ambrosio han consolidado esta estética, transformándose en fuente de inspiración para miles de asistentes. En este contexto, el estilismo ha llegado incluso a competir en protagonismo con los propios artistas, reafirmando el rol de Coachella como una vitrina global donde música y moda conviven y se potencian mutuamente.
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