El bienestar también puede comenzar en el clóset. Elegir prendas que se sientan bien sobre la piel, que acompañen el movimiento y que se adapten a distintos momentos del día se ha convertido en parte de una nueva manera de entender el vestuario. En una industria que durante años puso el foco en la apariencia, la comodidad gana terreno como un criterio que se fusiona con la estética, el diseño y la expresión personal.
En ese escenario, SKIMS ocupa un lugar interesante. Fundada en 2019 por Kim Kardashian y Jens Grede, la marca nació con una propuesta centrada en la ropa interior y las prendas moldeadoras, con especial atención a los tonos, las tallas y los ajustes sobre distintas siluetas. Con el tiempo, su oferta se amplió hacia los básicos, la ropa para dormir, los conjuntos para estar en casa y las prendas deportivas, construyendo una colección que no se limita a una sola ocasión.
Su propuesta parte de una idea simple: la ropa no solo tiene que verse bien, también debe funcionar en la vida cotidiana. Bodys, tops, leggings, camisetas y conjuntos combinados responden a esa búsqueda de piezas versátiles, capaces de alternarse entre sí y acompañar distintas rutinas. La estética de la marca, marcada por siluetas ajustadas, colores neutros y tejidos suaves, también ha ayudado a instalar una imagen icónica y estética, donde las prendas básicas tienen protagonismo propio.


Esta evolución conecta con una conversación más amplia sobre el bienestar cotidiano. El loungewear, por ejemplo, dejó de asociarse exclusivamente con los momentos de descanso en casa, mientras que el activewear amplió su presencia más allá del gimnasio. Pantalones de deporte, tops y conjuntos se incorporan a looks urbanos, combinados con chaquetas, abrigos, zapatillas y accesorios. La ropa ya no siempre se organiza en categorías rígidas: una misma prenda puede formar parte de distintas actividades a lo largo del día.
SKIMS también ha explorado esa fusión con su collab deportivo NikeSKIMS, una colaboración que combina la experiencia técnica de Nike con la estética de SKIMS en cuanto al ajuste y la silueta. La propuesta junta prendas para entrenar y piezas pensadas para acompañar el movimiento, ampliando las posibilidades entre rendimiento, comodidad y estilo. Más que una ruptura con su identidad original, esta línea muestra cómo la marca busca llevar su lenguaje a nuevas categorías.
Sin embargo, hablar de bienestar al vestir no significa reducir la moda a la comodidad ni asumir que una prenda puede garantizar bienestar físico o emocional. Se trata de reconocer que la experiencia con la ropa también importa: cómo se siente una tela, qué libertad de movimiento ofrece una silueta y cuánto se adapta una pieza a las necesidades de quien la lleva.
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