Ib Kamara cierra una etapa de cuatro años en Off-White. El creativo deja la firma después de haber asumido uno de los roles más complejos de su trayectoria: continuar desarrollando la identidad de una marca creada por Virgil Abloh, tras su muerte en noviembre de 2021.
La historia de Kamara con Off-White había comenzado antes. En 2019, ambos se conocieron a través de Instagram y, posteriormente, el creativo comenzó a trabajar con la firma como estilista. La relación profesional se consolidó con el tiempo y, tras la muerte de Abloh, Kamara fue nombrado director de arte e imagen. Desde esa posición presentó su primer desfile para la marca, correspondiente a Primavera-Verano 2023, en París.
En 2024 llegó un nuevo capítulo: Kamara fue nombrado director creativo de Off-White. Ese mismo año, la propiedad de la firma cambió de manos, luego de que LVMH vendiera la marca a Bluestar Alliance, en la fecha en que Abloh habría cumplido 44 años. En septiembre, Kamara presentó en Nueva York su primer desfile como director creativo.
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Su permanencia estuvo marcada por una transición inevitable. Más que ocupar simplemente el lugar dejado por Abloh, Kamara tuvo que encontrar una manera de avanzar dentro de una casa cuya identidad estaba estrechamente ligada a su fundador. Su propia mirada se incorporó a una historia que ya tenía códigos reconocibles y una comunidad construida alrededor de ellos.
Al anunciar su salida, Kamara destacó que Off-White debía trascender cualquier visión individual y mantenerse vinculada a la cultura, la comunidad y a una idea abierta de la moda. También aseguró que deja la firma con orgullo por todo lo realizado durante estos años. Joey Gabbay, CEO de Bluestar Alliance, agradeció igualmente su trabajo y destacó la visión y creatividad que aportó durante su paso por la compañía.
Ahora Off-White vuelve a quedar frente a una nueva transición creativa. La marca todavía tiene que definir quién continuará el camino después de Kamara, mientras su salida confirma una constante en la historia reciente de la firma: la necesidad de reinventarse sin perder la conversación cultural que estuvo en su origen.
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