La campaña “I, I, I, I am…” de Prada para Spring Summer 2026 no es una campaña tradicional. Más que mostrar ropa, propone una idea: el “yo” ya no es uno solo. A través de imágenes que mezclan personas reales con criaturas extrañas y digitales, la marca construye un mundo incómodo pero altamente atractivo. El casting incluye figuras como Carey Mulligan y Hunter Schafer, pero sus identidades se vuelven difusas dentro de la escena. Todo se siente inestable, como si estuviéramos viendo distintas versiones de una misma persona al mismo tiempo. Prada no busca respuestas claras, sino abrir preguntas sobre quiénes somos hoy.
Detrás de esta propuesta está el artista Jordan Wolfson, conocido por trabajar con lo inquietante y lo artificial. Su intervención toma la campaña original y la transforma, sumando personajes irreales que interactúan con los modelos. Estas figuras no tienen nombre ni identidad definida, y eso es clave: todo gira en torno a la idea de más de una forma de ser. No hay un solo relato ni una sola forma de verse. Prada, junto a Miuccia Prada y Raf Simons, lleva tiempo explorando cómo la moda puede ir más allá de la ropa, y acá lo hace desde un lugar más cercano al arte que a la publicidad.
Cortesía marca


Pero hay un mensaje aún más actual. En una era donde lo digital, la inteligencia artificial y las redes moldean cómo nos mostramos, Prada pone el tema sobre la mesa. La campaña no diferencia claramente entre lo humano y lo artificial, y eso genera cierta incomodidad. ¿Qué parte de nuestra identidad es real y cuál es construida? Más que dar una respuesta, la marca sugiere que hoy somos una combinación de cientos de elementos. Así, “I, I, I, I am…” no define un “yo”, sino que lo deja abierto, cambiante y en constante transformación, tal como funciona la imagen en la actualidad.
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