Si hablamos de épocas emblemáticas, sin duda, una de ellas es el paso de Marc Jacobs por Louis Vuitton. Durante 16 años, el icónico diseñador transformó la maison, llevándola a alturas inimaginables con su trabajo legendario. Con ideas desbordantes de creatividad, Jacobs nunca pasó desapercibido, lanzando colecciones llenas de glamour y desfiles que eran auténticas obras de arte. Hoy recordamos uno de esos momentos memorables: la colección Primavera-Verano 2012, donde un carrusel de tamaño real con corceles blancos fue el escenario perfecto mientras las modelos posaban y desfilaban sobre él.
Todo esto ocurrió en el marco de la Semana de la Moda de París, un entorno ideal para plasmar la visión romántica del diseñador. Jacobs explicó a los medios que el carrusel representaba una metáfora del ciclo eterno de la moda, que gira una y otra vez, retomando referencias del pasado con una frescura inigualable. La propuesta estuvo cargada de tonos pastel, flores y plumas, logrando una estética femenina y sofisticada. Como broche de oro, la inigualable Kate Moss desfiló con un vestido blanco corto sin mangas, adornado con flores y plumas, dejando a todos boquiabiertos.
Cortesía Marc Jacobs
Inspirándose en los jardines de las Tullerías en plena primavera, los diseños reflejaron esa temática en cada detalle. Blancos, plateados, cítricos, azules y pasteles dominaron la paleta, mientras flores, lunares y plumas añadían ese toque de feminidad etérea. Faldas con vuelo, conjuntos de dos piezas, vestidos voluminosos, margaritas en 3D y chaquetas estructuradas captaron la atención de todos los presentes. Sin duda, este desfile artístico no solo destacó por su estética impecable, sino por reafirmar el talento y la capacidad visionaria de Marc Jacobs.
Cortesía Marc Jacobs





