El mapa de los viajes de alta gama está cambiando. Mientras destinos como Mykonos, Santorini, Ibiza o St. Barts siguen concentrando gran parte de la atención, otras islas y ciudades comienzan a ganar protagonismo con una propuesta diferente: menos masificación, más privacidad y hoteles que convierten el viaje en una experiencia en sí misma. Estos son algunos de los lugares que vale la pena tener en cuenta.
SALINA, ITALIA
En el archipiélago de las Eolias, Salina conserva una versión mucho más tranquila del Mediterráneo italiano. Viñedos, casas blancas, playas volcánicas y pueblos pequeños forman parte de una isla que todavía se siente íntima frente a otros destinos italianos. Uno de sus grandes atractivos es Hotel Signum, una pequeña propiedad que combina habitaciones de inspiración mediterránea, spa y gastronomía. Su restaurante, liderado por la chef Martina Caruso, cuenta con una estrella Michelin y trabaja con pescados locales, productos del huerto y sabores propios de Sicilia y las Eolias. Una dirección que demuestra que la alta gama también puede estar en la conexión con el territorio.
KOTOR, MONTENEGRO
Montenegro lleva algunos años posicionándose como una alternativa más exclusiva al Mediterráneo tradicional y la bahía de Kotor es uno de sus grandes protagonistas. Rodeada de montañas y aguas profundas, tiene una estética que fusiona paisaje, arquitectura histórica y una Riviera todavía menos explorada. Para vivir su versión más sofisticada está TAPASAKE, en Portonovi: un restaurante de inspiración japonesa y mediterránea que durante el verano funciona además como pool club, con cócteles, gastronomía y vistas abiertas sobre la bahía. Muy cerca se encuentra Portonovi Beach Club, con servicio de playa y una propuesta gastronómica frente al Adriático.
PORTO SANTO, PORTUGAL
A poca distancia de Madeira, Porto Santo tiene una larga playa dorada y un ritmo mucho más pausado que otros destinos portugueses. Ahora, además, está empezando a construir una nueva identidad ligada al bienestar. Legacy Ithos, un hotel boutique de solo 28 habitaciones y suites, abrió con una propuesta centrada en privacidad, gastronomía y longevidad. Su spa incluye elementos propios de la isla y para 2027 está agendada la apertura de una clínica de talasoterapia. El resultado es una escapada mediterránea menos obvia, pensada para quienes buscan descansar lejos de los países habituales.


PAROS, GRECIA
Si Santorini y Mykonos representan la Grecia más conocida, Paros está construyendo una versión más contemporánea y sofisticada. La isla combina pueblos tradicionales, playas y una escena gastronómica que en los últimos años ha atraído nuevas aperturas de alta gama. Entre ellas está Luura Paros Cliff, un hotel boutique solo para adultos que abrió en 2026 con 39 suites, 19 de ellas con piscina privada, además de spa, restaurante japonés y pool club sobre los acantilados. Es precisamente esa combinación entre estética cicládica y nueva hotelería la que está convirtiendo a Paros en uno de los nombres a seguir.
BEQUIA, SAN VICENTE Y LAS GRANADINAS
En el Caribe, Bequia ofrece una alternativa mucho más discreta que las islas más famosas de la región. La pequeña isla combina playas de arena blanca, aguas turquesas y una atmósfera relajada, pero sin renunciar a una oferta de alta gama. Una buena idea para descubrirla es Bagatelle, el restaurante del Bequia Beach Hotel, instalado directamente sobre Friendship Beach. Su propuesta combina cocina internacional con influencias caribeñas y productos locales, especialmente pescados y mariscos frescos. Para una experiencia aún más privada, el restaurante también ofrece comidas frente al mar, acompañadas únicamente por las luces de la isla y el sonido de las olas.
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