Cada verano tiene su accesorio protagonista. Hubo temporadas dominadas por los pañuelos en la cabeza, otras por los cinturones XXL o los bolsos que colgaban de cualquier lugar posible. Este año, sin embargo, el objeto de deseo es bastante más inesperado… las plumas.
Sí, las plumas. Esas que durante años asociamos a vestidos de fiesta, espectáculos y looks reservados para ocasiones especiales hoy aparecen en prendas y accesorios pensados para el día a día. Broches, aros, sandalias, tops, bolsos e incluso pequeños pompones de colores que cuelgan de una prenda aparentemente básica. Lo que antes podía parecer excesivo ahora es capaz de darle un giro completo a cualquier look.
No es la primera vez que las plumas se toman la moda. Entre 2021 y 2022 comenzaron a ganar popularidad gracias a los jeans con aplicaciones en los ruedos. Marcas como Valentino incorporaron este recurso en sus colecciones y, poco después, los pantalones adornados con plumas empezaron a aparecer en el street style. El denim, una de las prendas más cotidianas del clóset, adquiría movimiento y una dosis inesperada de extravagancia.
Esta vez, sin embargo, la historia es distinta. Las plumas dejaron de ocupar únicamente los bordes de los pantalones para convertirse en protagonistas. Aparecen en grandes broches, aplicaciones voluminosas sobre blazers, adornos para vestidos, accesorios para el pelo y pequeños pompones que parecen flotar sobre la ropa.
Su gracia está precisamente en que no pasan inadvertidas. No están ahí para completar discretamente una tenida, sino para llamar la atención. Un blazer negro puede cambiar por completo con un broche de plumas turquesa; un vestido sencillo adquiere otra dimensión con una aplicación voluminosa en el hombro. Incluso una camiseta básica puede dejar de serlo con un detalle de este tipo.


Después de varias temporadas en las que los tonos neutros, las siluetas depuradas y los básicos ocuparon buena parte de las conversaciones de moda, las plumas traen de vuelta el gusto por el adorno. Hay algo entretenido en su uso: permiten experimentar con prendas que ya tenemos, sumar color, jugar con las proporciones y conseguir que una pieza conocida se vea completamente diferente.
No todos se atreverán con un enorme broche de plumas rosadas o unos aros que se mueven con cada paso, y tampoco hace falta. La tendencia tiene distintas formas de llevarse, desde pequeños detalles hasta aplicaciones que ocupan buena parte de una prenda. Cada quien decide cuánto protagonismo quiere darles.
Las plumas tampoco vienen a reemplazar a las joyas ni a competir con los pañuelos que protagonizaron otros veranos. Su atractivo está en ofrecer algo distinto: movimiento, textura y una cuota de extravagancia que difícilmente pasa inadvertida. Esta temporada, basta un pequeño gesto para transformar un look. Y, al parecer, las plumas están dispuestas a recordárnoslo.
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