Una vela puede pasar días sobre una mesa sin que nadie la encienda. Se mueve para hacer espacio, se acomoda junto a unos libros y, a veces, se elige porque combina con el resto de la casa. El aroma importa, por supuesto, pero el recipiente también juega un rol decisivo a la hora de comprarlo o no. Con LJUS, su nueva colaboración con la firma finlandesa Iittala, Byredo pone atención en esa parte del ritual… los objetos que quedan a la vista incluso cuando no se está perfumando nada.
La colección reúne piezas de vidrio para acompañar las fragancias de hogar de Byredo. Hay una base y una tapa para velas, una estructura que rodea la llama y modifica sus reflejos, un recipiente para difusor de varillas y un soporte para incienso. Son accesorios que permiten darle otro lugar a un aroma: sobre una repisa, al centro de una mesa o en ese rincón al que todavía le falta algo de decoración.
El encuentro tiene sentido desde los materiales. Iittala aporta su trabajo con el vidrio y Byredo, una manera de pensar los espacios a través del olor. Las piezas se elaboran artesanalmente en la fábrica de Iittala en Finlandia y conservan pequeñas variaciones de forma y superficie propias del proceso. El vidrio tiene espesor y relieve; su presencia se hace más evidente cuando recibe luz o contiene una vela encendida. La llama introduce movimiento en un objeto que, durante el resto del día, funciona como parte de la decoración.

LJUS significa “luz” en sueco. La referencia viene de los cambios de iluminación del paisaje nórdico, desde el sol de medianoche hasta la claridad tenue del invierno. Esa inspiración se traduce en una colección transparente, pensada para trabajar con los reflejos y con lo que ocurre a su alrededor. Sobre una mesa, el color de la superficie o la luz de una ventana también participan en cómo se ve cada pieza.
La colaboración incluye además incienso en tres aromas de Byredo —Bibliothèque, Burning Rose y Tree House— y una fórmula de Bibliothèque para difusor de varillas. Son distintas maneras de incorporar una fragancia a la casa, con gestos y tiempos propios. Encender una vela puede ser una forma de hacer una pausa al final del día; un difusor puede permanecer en el mismo lugar como parte del ambiente cotidiano. La elección también depende de cuánto espacio se le quiera dar a ese pequeño ritual.
A veces, las ganas de cambiar algo en la casa se resuelven con una compra pequeña. Elegir dónde poner una vela puede resultar bastante más fácil que decidirse por comprar un sofá, y ese pequeño detalle basta para que una mesa se vea distinta. También permite darle un toque renovado sin tener que reorganizar una habitación completa. La propuesta de Byredo e Iittala se instala en esa escala doméstica: piezas que acompañan lo que ya existe y que se pueden mover de un lugar a otro. Cuando la vela se apaga, el vidrio sigue ahí, junto a los libros.
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