¿Qué pasa con una marca cuando ya no tiene una próxima colección que presentar? Sus prendas siguen en los clósets, sus accesorios continúan circulando y sus desfiles permanecen en los archivos de quienes siguieron su trayectoria. Lo que desaparece es la posibilidad de saber qué habría hecho después. Eso es lo que ocurre ahora con Coperni, que tras meses de conflictos financieros y societarios anunció el cese de sus operaciones.
Fundada por Arnaud Vaillant y Sébastien Meyer, la firma francesa consiguió hacerse un espacio propio en la moda parisina a partir de una relación poco convencional entre diseño, tecnología y experimentación. Su nombre quedó asociado a prendas y accesorios que parecían salir de un laboratorio antes que de un atelier. El vestido que Bella Hadid llevó durante su desfile Primavera-Verano 2023 es probablemente el ejemplo más recordado…frente a los invitados, un equipo de especialistas roció su cuerpo con una sustancia que se solidificó hasta convertirse en un vestido. La escena duró unos minutos, pero terminó dando la vuelta al mundo.
Después llegaron otros experimentos, como la Air Swipe Bag, fabricada con aerogel de sílice, un material compuesto principalmente por aire, y la ya reconocible Swipe Bag, que pasó de ser un accesorio de colección a uno de los productos más identificables de la firma. Coperni entendió que un bolso podía convertirse en una conversación sobre materiales y que una presentación de moda podía incorporar procesos propios de la investigación científica. Esa fue, en buena medida, su diferencia.
Su cierre, sin embargo, no responde a una falta de interés creativo. El conflicto se desarrolló con Tomorrow, su distribuidor exclusivo y accionista mayoritario, por una serie de pagos pendientes que, según los fundadores, terminaron afectando el funcionamiento de la compañía. En junio de 2026, la firma había obtenido protección judicial en París para intentar reorganizar su situación financiera. Pero la posterior venta de Tomorrow a Progetto 11 y las negociaciones para que Vaillant y Meyer recuperaran el control de su marca no consiguieron evitar el desenlace.


La noticia también abre una conversación interesante sobre lo que sucede con las creaciones de una casa cuando deja de producir. En el caso de Coperni, algunas piezas podrían adquirir una nueva relevancia, especialmente aquellas que marcaron momentos importantes de su trayectoria. El vestido de Bella Hadid, por ejemplo, difícilmente se entiende como una prenda más de una colección, es parte de un episodio que quedó registrado en la historia reciente de la moda. Algo similar ocurre con sus bolsos experimentales, cuya particularidad podría despertar mayor interés entre coleccionistas y compradores de segunda mano.
¿Significa eso que sus diseños serán más caros? No necesariamente. El cierre de una marca no convierte automáticamente todo su catálogo en objetos de colección. La demanda, la rareza, el estado de conservación y la historia detrás de cada pieza son factores que influyen en su cotización. Pero sí cambia algo: ya no habrá reposiciones ni nuevas versiones de sus diseños. Lo que existe es, al menos por ahora, todo lo que quedará disponible.
También está pendiente conocer qué ocurrirá con su archivo y los derechos de sus creaciones. El cierre de las operaciones no supone que los diseños queden libres para ser reproducidos ni que la propiedad de la marca desaparezca. Su futuro dependerá de los acuerdos y de cómo se resuelva la estructura societaria. En otras palabras, que Coperni deje de operar no significa necesariamente que su nombre no pueda volver a aparecer en otro contexto.
Por ahora, queda una colección de imágenes bastante difícil de olvidar: un vestido creado en directo sobre el cuerpo de una modelo, un bolso hecho casi enteramente de aire y una firma que encontró en la experimentación una manera de distinguirse. Coperni no tendrá una próxima temporada, pero sus diseños seguirán contando una historia que todavía no termina de escribirse.
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