Durante años, Versace estuvo presente en las alfombras rojas más importantes del mundo, vistiendo a celebridades y manteniendo vivo el trabajo de Atelier Versace lejos de las pasarelas. Sin embargo, había una ausencia difícil de pasar por alto, la casa no presentaba una colección de Alta Costura desde 2016. Casi once años después, esa pausa llegará a su fin. Atelier Versace volverá oficialmente a la Semana de la Alta Costura de París en enero de 2027, esta vez bajo la dirección creativa de Pieter Mulier.
El anuncio llega en un momento de profundos cambios para la firma italiana. La salida de Donatella Versace, la adquisición de la casa por parte del Grupo Prada y la llegada de Mulier han marcado el inicio de una nueva etapa para una de las marcas más reconocibles de la moda. Su regreso al calendario parisino, por lo tanto, tiene una importancia que va más allá de recuperar una presentación que llevaba años fuera de circulación.
La Alta Costura siempre ha sido un territorio especial para las grandes casas. Es donde el trabajo artesanal, la construcción de las prendas y la libertad creativa pueden alcanzar otras dimensiones. Para Versace, además, supone volver a un lenguaje que forma parte de su historia: siluetas esculturales, drapeados, cristales, transparencias y una sensualidad que Gianni convirtió en uno de los sellos más reconocibles de la firma y que Donatella mantuvo durante su trayectoria al frente de la dirección creativa.
La incógnita está en cómo Pieter Mulier se apropiará de ese universo. El diseñador belga llega después de una etapa muy reconocida en Alaïa, donde desarrolló una propuesta que combinaba precisión en el corte, trabajo sobre el cuerpo y una mirada contemporánea sobre los códigos de la casa. Antes, también trabajó junto a Raf Simons en distintas firmas, una experiencia que contribuyó a definir su recorrido profesional.
Su llegada a Versace plantea un desafío interesante: interpretar una identidad con códigos visuales muy establecidos sin quedar atrapado en ellos. No se trata de reproducir la estética de Gianni ni de continuar exactamente el camino de Donatella. La expectativa está en descubrir qué elementos conservará Mulier, cuáles llevará hacia otro lugar y qué aspectos de su propio lenguaje incorporará a la firma.


Casi once años sin una colección de Alta Costura sobre la pasarela también cambian la manera de mirar este regreso. La moda de 2027 no es la misma que la de 2016: cambiaron los directores creativos, las referencias estéticas y la relación entre las marcas y sus consumidores. En ese escenario, Versace tendrá que encontrar una forma de dialogar con su propia historia sin limitarse a revisitar sus momentos más conocidos.
Queda por saber si veremos nuevamente los colores intensos, los acabados brillantes y las transparencias que durante décadas acompañaron a la casa, o si Mulier propondrá una lectura distinta, quizás más cercana a la precisión y al trabajo escultórico que caracterizaron su etapa en Alaïa. Por ahora, no hay adelantos sobre la colección, lo que deja toda la atención puesta en su primera presentación.
El regreso de Atelier Versace será también la primera gran oportunidad de Mulier para mostrar cómo imagina el futuro de la firma en uno de los escenarios más exigentes de la moda. Después de tantos cambios, enero de 2027 marcará algo más que el retorno de una casa al calendario de Alta Costura: será la primera vez que podamos ver, sobre una pasarela, qué Versace quiere construir su nuevo director creativo.
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