Hubo un tiempo en que los lazos tenían una misión bastante específica, adornar peinados. Bastaba una cinta rosa sobre una coleta o una trenza para conseguir ese aire romántico que acompañó buena parte de la estética coquette. Este verano, sin embargo, parecen haber encontrado nuevos lugares donde instalarse y el cabello ya no les basta.
Los vemos en faldas, vestidos, poleras, zapatos, bolsos e incluso chaquetas. Dior, Valentino, Alexander McQueen y Givenchy llevan varias temporadas incorporándolos en sus colecciones, explorando las posibilidades de un detalle que puede cambiar por completo una prenda. Porque los lazos ya no se limitan a las versiones pequeñas y delicadas que conocíamos: ahora aparecen en tamaños XL, con volumen y ubicaciones que difícilmente pasan inadvertidas.
La idea es que tengan protagonismo. Un lazo de gran tamaño puede convertirse en el centro de una falda, recorrer la espalda de un vestido o darle otra proporción a una chaqueta. Ya no funciona únicamente como un complemento, también forma parte de la construcción de las prendas.
Y, por supuesto, no todos están de acuerdo con esta tendencia. Para algunos, aportan movimiento y un toque romántico; para otros, pueden resultar demasiado llamativos o incluso infantiles. Pero quizás esa sea una de las razones por las que han ganado tanto espacio, porque no intentan agradarle a todo el mundo.
El verano también juega a su favor. Las telas ligeras, las siluetas frescas y los colores de temporada permiten experimentar con cintas de distintos tamaños sin que necesariamente se vean recargadas. Un lazo puede darle volumen a una falda sencilla, cambiar la apariencia de una polera básica o convertirse en el detalle principal de un vestido.


Tampoco hace falta vestirse como un personaje de cuento para llevarlos. Una blusa con un lazo pronunciado, un top construido a partir de varias cintas o un accesorio en tonos neutros son suficientes para sumarse a la tendencia sin que el resultado parezca un disfraz. La clave está en cómo se incorpora, mientras algunos diseños apuestan por el romanticismo, otros juegan con proporciones exageradas, contrastes y formas menos convencionales.
Quizás su popularidad también tenga que ver con algo más sencillo. En medio de tantas prendas y referencias que circulan temporada tras temporada, los lazos ofrecen una manera bastante directa de cambiar la apariencia de un look sin necesidad de recurrir a diseños complicados. Una cinta negra puede darle un aire más sofisticado a una prenda, mientras que una XL en un color llamativo difícilmente pasará inadvertida.
Lo cierto es que ya no pertenecen exclusivamente al universo de la estética coquette ni tienen una sola forma de llevarse. Pueden ser delicados, exagerados, románticos o incluso algo irreverentes, dependiendo de su tamaño, material y ubicación. Y aunque todavía está por verse cuánto tiempo permanecerán en las colecciones, las pasarelas siguen encontrando nuevas maneras de incorporarlos.
Por ahora, los lazos no parecen tener ninguna intención de volver a las coletas. Han pasado de ser un detalle en el cabello a ocupar faldas, zapatos y prendas completas, y esta temporada parecen estar bastante cómodos con toda esa atención.
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